sábado, 24 de enero de 2009

el Comienzo

Después de buscar la Paz sin encontrarla, en el dinero, en el sexo, en el alcohol, en el arte, en la academia, en la nueva era, en los alucinógenos, en la psicoterapia, en lecturas de autosuperación, en la música, estuve a punto de enloquecer. En el borde de la insania, hice lo más elemental que puede hacer una persona; algo que me habían enseñado mis padres desde tierna edad: caí de rodillas y clamé a Dios, si era que existía, para que me ayudara a salir del infierno que estaba viviendo.

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